Ante los recientes ataques perpetrados por el Estado ilegítimo de Israel y los Estados Unidos contra la República Islámica de Irán, la Unión Socialista del Trabajo expresa su más enérgico rechazo a esta nueva agresión imperialista que ha costado la vida de militares, civiles y 57 niñas escolares víctimas inocentes de una política de guerra que desprecia el derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos.
Estos ataques no pueden analizarse de forma aislada. Se inscriben en una estrategia histórica de desestabilización contra aquellos Estados que no se subordinan a la hegemonía político-militar de Washington y sus aliados en Medio Oriente. La criminalización permanente de Irán ha servido como justificación ideológica para sanciones económicas, bloqueos y agresiones que castigan principalmente al pueblo trabajador.
Condenamos el asesinato de civiles, y en particular la muerte de niñas, como un crimen que revela el verdadero rostro de quienes hablan de “seguridad”, “libertad” y “democracia” mientras siembran destrucción. La narrativa de defensa preventiva de los Estados agresores se cae como todas sus premisas, la República Islámica de Irán no es un país que representa un peligro para sus vecinos ni ninguna nación. Las intenciones reales son eliminar cualquier contrapoder al régimen israelí y a la política exterior norteamericana, saquear a Irán y extender la zona de influencia yanqui-israelí. Irán ha sabido defenderse en momentos bélicos anteriores y seguirá en ese camino triunfante.
Reafirmamos el derecho del pueblo iraní a decidir su propio destino sin injerencias externas. La paz en la región no se construye mediante bombardeos ni amenazas, sino mediante la asimilación del mundo multipolar emergente.
